miércoles, 31 de agosto de 2011

España, entre la decepción y la mentira


Qué decepción de Partido Socialista, que en su día ilusionó a tantos… ¿Nos engañaron? ¿Por qué siempre tiene que ser la izquierda la engañada? En general, la derecha sigue siendo la derecha y cambia poco, no evoluciona, solo cambia de peinado. Es tan obtusa, tan conservadora, tan inmóvil, que no decepciona demasiado. Tal vez, si a caso, a los que les gustaría que fuera una derecha más dura y más clásica... pero la decepción es poca entre sus filas. Introducen palabras democráticas en sus discursos, pero es solo eso; fachada.

Y mientras la derecha se siente como pez en el agua en este mar de hipocresía, la izquierda se ahoga en ella.

El PSOE utilizó las ideas de la izquierda como trampolín, una herramienta muy útil en su momento, pero que ya no funciona. Es un partido de derecha moderada, al cual la crisis le obliga a volverse de derecha capitalista pura y dura. El dilema es como realizar la metamorfosis delante de los ciudadanos sin que estos les reclamen: imposible. Las urnas castigarán esa mentira de manera drástica y tajante.

La mayoría de la gente, por lo general, no tiene ni idea de cuáles son las reformas del PSOE, o los debates o las leyes que van y vienen salvo alguna que otra que causa revuelo mediático. En realidad es así como los políticos quieren a la población y para eso sirve la tele. Nadie sabe qué hace en realidad Zapatero o su gabinete de gobierno. Mucha gente se guía (y eso lo saben bien los asesores de imagen en las elecciones) o se tiene que guiar simplemente por una sensación. Un concepto abstracto del político. Su imagen, su porte… Muchos creyeron que el PSOE era ese romántico partido que buscaba una España distinta y libre; de izquierdas y que hoy se derrumba y se desmorona quedándose ¿en qué?.

Mentira, todo es una simple farsa, un teatro, pero al final los actores se van, se desmaquillan y desaparecen llevándose la taquilla, y solo queda el público sentado, por muy malo que haya sido el espectáculo, pagando la entrada. Cada día peor, cada día más cara.

El PSOE nunca castigará a un banco por desahuciar a una familia que no pudo pagar la hipoteca de su casa, pero agarrará el dinero de todos esos desahuciados y se lo dará al banco, para que no tenga que perder la suya. Es una injustica y una desproporción tan evidente… Los gobiernos exprimiendo a los pobres para mantener a los ricos. La paradoja moderna.

El PSOE, trata de engañar y no sabe ya, por qué no convence, cuando la mentira le había servido tan bien hasta ahora. No lo entiende. Ni el cerebro de José Blanco, que se siente tan preclaro, es capaz de comprender qué ha sucedido. Quizá él menos que nadie. Las malas decisiones, las acciones sospechosas, las equivocaciones, las mentiras… son tantas… No me extraña que el PP esté ya celebrando su triunfo.

Tratan a la población como si fuera estúpida, como a borregos que hay que llevar por veredas que no les gustan, por su propio bien, aunque al final el bien será para el matadero que la vende como carne. Y al que proteste, palo. Golpe. Mano dura. Que no salgan a la calle, que no se comuniquen, que no expongan sus problemas… Que no se atrevan. Aquí no pasa nada y todo está bien, gracias al presidente o gobierno en turno. Aznar lo tenía claro: “España va bien”, la frase opiácea que le mantuvo y le mantiene. Lo que hubiera dado José Blanco por poder hacerse con ella y utilizarla en la campaña de Zp.

Qué tenemos que hacer? ¿Gritar más fuerte hasta que se cansen de escucharnos? ¿Ocupar la calle y las pantallas de la tele? Para que etiqueten a todo aquel disconforme con adjetivos vejatorios. Criminalizando la actitud de la protesta.

Quién diría que los líderes de hoy fueron jóvenes ayer. Que levantaron el puño y gritaron y protestaron… ¿lo hicieron? ¿Lo fueron? Quizá nunca creyeron realmente en sus alegatos. Fue todo una argucia, para llegar al poder. Una escalera, nada más.


Vivimos en un mundo capitalista y si no se mantiene, si no se sigue amamantando a la bestia, se muere y muere matando. La amenaza del bienestar y su síndrome de abstinencia.

Casi parece inútil el esfuerzo. Pero no lo es. Hasta el sistema más duro puede ser derribado, si todos nos unimos y canalizamos la fuerza en un solo golpe. Y esos jóvenes de hoy, revolucionarios,  tienen la capacidad, la semilla, la energía para construir sobre las cenizas de este capitalismo obsoleto y podrido.

Habrá que comenzar de nuevo. Habrá que deshacer lo que ya no funciona, deshilachar el disfraz, y dejar desnudo al impostor. NO parar.

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